Construyó una vida en Rhode Island. Pero en solo una noche, ICE lo transfirió afuera del estado

Los detenidos en la custodia del ICE reportan haber sido transfirado de repente y sin aviso, complicando sus casos de inmigración y forzando los abogados a luchar por asegurar el proceso debido

'D' fue detenido en Providence por agentes de ICE, retenido en el Wyatt Detention Center en Central Falls y despues trasladado, sin previo aviso, a otro centro de detención en New Hampshire.
‘D’ fue detenido en Providence por agentes de ICE, retenido en el Wyatt Detention Center en Central Falls y despues trasladado, sin previo aviso, a otro centro de detención en New Hampshire.
Paul C. Kelly Campos
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'D' fue detenido en Providence por agentes de ICE, retenido en el Wyatt Detention Center en Central Falls y despues trasladado, sin previo aviso, a otro centro de detención en New Hampshire.
‘D’ fue detenido en Providence por agentes de ICE, retenido en el Wyatt Detention Center en Central Falls y despues trasladado, sin previo aviso, a otro centro de detención en New Hampshire.
Paul C. Kelly Campos
Construyó una vida en Rhode Island. Pero en solo una noche, ICE lo transfirió afuera del estado
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Diez días después de que ICE mandaron a ‘D’ al Wyatt Detention Center en Central Falls, los guardias lo despertaron de golpe en medio de la noche.

“Era como a las 3:00 a.m. Me despertaron, o sea, nos despertaron a nosotros dos que estabamos en la habitación. No sabemos nada”, dijo D. “Ni nos dijeron nada, solo llegaron a tocarla puerta [dicendo] ‘alístense porque ya se van para otro sitio’. Nada, nada. Solo dijeron ‘alístense’”.

D, un inmigrante guatemalteco que ha vivido en Providence durante los últimos 20 años, fue detenido por ICE en noviembre. Ocean State Media va refierir a D solo por su inicial porque todavia tiene un caso de inmigración pendiente.

D y otros detenidos fueron transportados en una camioneta abarrotada a la Federal Correctional Institution (FCI) en Berlin, New Hampshire. D dijo que le pusieron las esposas tan apretadas que le hicieron sangrar, dejándole cicatrices en las muñecas. Durante el viaje, se sentó por a la puerta posterior de la camioneta, mientras el aire invernal fluyó por adentro. Cuando por fin llegaron, dijo que no podía dejar de temblar.

D dijo que estaba aterrorizado por lo que pudiera suceder próximo. Pero se mantuvo calmo, porque no quería que los agentes lo vieran asustado.

“Si uno alega lo tratan mal”, dijo D. “Entonces es mejor soportarlo”.

En esa camioneta estrecha, D fue transferido sin aviso a otro estado, lejos de su familia y complicando el caso legal que su abogado había presentado en Rhode Island. Y parece que esta historia está volviendo más y más común entre los detenidos por el ICE en todo el país.

Abogados de inmigración y defensores de los inmigrantes dicen que la rapidez con la que el ICE transfiere a algunos detenidos entre varios centros les niega, en esencia, acceso a asesoramiento legal. Un análisis hecho en 2025 por el Los Angeles Times reveló que 12% de los detenidos han sido transferidos al menos cuatro veces, representando un aumento significativo año por año.

El Donald W. Wyatt Detention Facility no respondió a las solicitudes de información. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos tampoco respondió.

D dijo que el proceso de ser transferido fue terriblemente incierto. Pensaba que lo iban a deportar en cualquier momento y no tenía ni idea de si podría contactar a familia. Y cuando estaba en la FCI, temía que lo transfirieran de nuevo repentinamente o que lo iban a deportar sin darle chance a despedirse de su familia en Rhode Island.

D, en última instancia, salió bajo fianza a finales de diciembre. No sabe exactamente por qué, pero su abogada atribuye su liberación a las cartas de recomendación de amigos ciudadanos estadounidenses, a su larga trayectoria de residencia en el país y al hecho de que cuida a su sobrino de edad escolar.

“Yo creo que fue un milagro de Dios”, dijo D. “Porque la verdad es que yo siempre estaba orando pidiéndole a Dios que me sueltan o que me liberan”.

Transferencias pueden retrasar los casos legales.

Durante la segunda administración del presidente Trump, el alcance del ICE está creciendo. Para finales de noviembre de 2025, el ICE utilizaba 104 centros más para la detención de inmigrantes comparado con el principio del año; eso representa una expansión de 91 %. OPB documentó un aumento de cinco veces en las transferencias de detenidos por parte del ICE a más de 1000 millas de distancia.

Según Elise McCaffery, abogada de inmigración basada en Pawtucket que representó a D, la transferencia de un cliente a un centro de detención fuera del estado complica prácticamente cada aspecto de la defensa legal en materia de inmigración. Por ejemplo, puede tomar días localizar a dónde mandaron a un cliente. Además, los procedimientos de visita pueden variar drásticamente entre los distintos centros.

“Las transferencias introducen cada tipo de frustración y dificultad incluso para solo poder hablar con tu cliente, pero el mayor problema es que ya no puedes sentarte en persona con el cliente”, dijo McCaffrey. “Lo miras a través de una pantalla de vídeo o hablas por teléfono; es una experiencia completamente diferente”.

Además de añadir otra capa más de incertidumbre para los detenidos, McCaffrey dijo que las transferencias desestabilizan su trabajo que ella realiza para proporcionar pruebas, argumentos legales y testimonios ante un juez, explicando por qué su cliente debería tener derecho a cierto tipo de amparo. Las transferencias suelen llevar a sus clientes a una nueva jurisdicción antes de que se celebre su juicio, lo que podría ponerlos ante un juez que no reconoce las mismas garantías legales que ofrecen los jueces de Nueva Inglaterra.

“Quizás pierden ciertos derechos y privilegios disponibles en el Primer Circuito, que es donde han vivido, donde está su familia, adonde muchos de los hechos que fundamentan su caso están, y de repente, se encuentran en un foro judicial completamente diferente”, dijo McCaffrey. “Así que, como abogada, eso genera una enorme cantidad de trabajo adicional”.

Para luchar contra esta tendencia, McCaffrey está presentando un número sin precedentes de peticiones de habeas corpus, un recurso legal basado en una ley centenaria que obliga al gobierno a justificar el confinamiento continuo de un prisionero. Si bien muchos casos de inmigración se tramitan en tribunales de inmigración, muchos abogados de inmigración han presentado peticiones de habeas corpus para que los tribunales federales revisen los casos de sus clientes.

“La ventaja del habeas corpus es que, en muchas jurisdicciones, los tribunales han establecido una norma según la cual, al presentarse la petición de habeas corpus, se emite una orden de prohibición de transferencia; eso es crítico”, dijo McCaffrey. “Porque eso es el tribunal permitiendo que esa persona permanezca aquí, por ejemplo, para que pueda ejercer su derecho a que se dicte una resolución sobre su caso de habeas corpus y lograr detener la transferencia, si no pararlo totalmente”.

Según Habeas Dockets, una organización que supervisa la presentación de peticiones de habeas corpus a nivel nacional, los abogados han presentado más de 130 casos de habeas corpus en el Tribunal del Primer Distrito de Rhode Island hasta ahora en 2026, en comparación con solo 5 presentados en todo 2024. McCaffrey prevé que esta cifra va a seguir aumentando a medida que continúan las transferencias.

Para enfrentar este aumento al nivel local, el juez presidente del Tribunal de Distrito de EE. UU., John McConnell Jr., autorizó recientemente a abogados de otros estados a representar a personas detenidas por el ICE en Rhode Island. McConnell declaró que la intención de esto es ayudar a los tribunales federales del estado, desbordados por esta oleada de peticiones de habeas corpus.

El National Immigration Litigation Alliance entrena a abogados sobre cómo presentar recursos de habeas corpus en casos de inmigración y trabaja en litigios de gran repercusión nacional y demandas colectivas. Trina Realmuto, directora ejecutiva de la organización, dijo que los abogados con los que colabora reportan un aumento considerable en el número de clientes que son transferidos.

“El modus operandi de esta administración es maximizar la dificultad para los no ciudadanos a contactar con sus familias y abogados, y luchar contra sus procesos de deportación”, dijo Realmuto.

Realmuto atribuye el aumento a nivel nacional en las inscripciones a los entrenamientos que su organización ofrece a la oleada en las transferencias del ICE.

“Nuestra membresía se ha duplicado en el último año”, dijo Realmuto. “Esto se debe a que los abogados tienen una gran necesidad actualmente de aprender a litigar en tribunales federales para representar a sus clientes. Por lo tanto, el aumento ha sido sorprendente”.

Realmuto explicó que, antes de la segundo administración de Trump, las peticiones de habeas corpus generalmente solo eran utilizadas por una pequeña parte de los abogados de inmigración. Ahora, las transferencias de detenidos hacen necesario su uso constante por varias razones.

“Estamos viendo que se utilizan las peticiones de habeas corpus para impedir el traslado de una persona lejos de su abogado, para impedir que sea transferido lejos del lugar donde debe enfrentar los cargos en un tribunal penal”, dijo Realmuto. “Pero también estamos viendo que se utilizan las peticiones de habeas corpus para actuar contra el ICE, para obligar al ICE a traer de vuelta a una persona para que enfrente los cargos en un tribunal penal”.

‘Uno se queda con el miedo’.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos ha declarado que las decisiones de transferencia típicamente deben deberse a la falta de espacio en los centros de detención. Sin embargo, McCaffrey dijo que sus clientes han sufrido consecuencias adversas que no tienen ninguna conexión con la disponibilidad de camas.

“Ellos [ICE] crean sus propias reglas. Hacen sus decisiones de transferencia, aparentemente en una caja negra y opaca”, dijo McCaffrey. “Las llevan a cabo, y todos lidiamos con las consecuencias. Sin duda, diría que ser cruel es el punto”.

Su cliente, D, todavía piensa sobre sus experiencias en New Hampshire y frecuentemente se pregunta qué está pasando con su compañero de celda allí.

“Siempre me acuerdo de un amigo con el que compartimos el sitio ahí. La verdad es que él está ahí todavía. Todavía no ha podido salir, le niegan la fianza”, dijo D. “Entonces él es un buen amigo. Él me ayudó mucho cuando yo llegué”.

Para D, los meses siguientes a su liberación no han aliviado la ansiedad de haber sido detenido. Ahora, para evitar a los agentes de inmigración, sale de su casa solo para trabajar y solo durante la madrugada o tarde en la noche.

“Estoy en la casa solo con miedo. No puedo salir y no es fácil esto porque uno se queda con el miedo. Siempre”.

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